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Solemnidad de la Asunción de la Virgen María. Ciclo B

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0.- Ambientación. Hoy es la pascua de la Virgen. Pascua se deriva del hebreo pesaj, que significa paso. Hoy celebramos que Santa María paso de la realidad espacio/temporal a la eterna. Su destino, la gloria del cielo, será el nuestro. Pasó haciendo el bien. Abrió sus entrañas para que Dios pusiera su morada en Ella. Cumplió la voluntad del Padre en todo y por donde sus pies pisaron. Su orgullo, su fortaleza, su locura y su encanto fue precisamente eso: volcarse en los planes que Dios había preparado y entretejido desde antiguo. ¡Bendita Tú, María, encontraste gracia ante Dios y, hoy, ese mismo Dios te llama a su presencia!

1.- En la primera lectura, sacada del Apocalipsis de Juan, se lee un episodio subyugador. Una mujer encinta y coronada con doce estrellas marcha al desierto y la persigue un dragón que quiere devorar el fruto de su vientre. En la tradición de los exegetas dicha mujer es la Iglesia y, por supuesto, el niño es Cristo. Pero es fácil suponer que la escena parece muy adecuada al papel de María. Ya Herodes, que formaba parte reino del mal, busca al Niño Dios para matarle y se produce la matanza de los Inocentes. La presencia de un Salvador en la tierra no podía agradar al Malo que buscaba –busca– esclavizar con la mentira y el engaño al género humano. Cualquier fuerza contraria a esa posibilidad tiene que ser eliminada. La guerra de la Cruz, la predisposición terrible de los dirigentes religiosos judíos de entonces –y de una parte del pueblo hebreo coetáneo del Señor– es algo que también puede inscribirse en la el episodio de la mujer y del dragón que nos cuenta el Apocalipsis. Y por ello es lógico que lo leamos hoy en la gran fiesta dedicada a María.

2.- San Pablo entra de lleno en el antagonismo entre vida y muerte en su Primera Carta a los Corintios. Dice: “Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida”. Y narra el acceso final al Reino de Dios. Todos los enemigos serán doblegados en los últimos días. Y hay uno muy significado: “El último enemigo aniquilado será la muerte”. Jesús nos ha prometido la Resurrección y la incorruptibilidad futura de nuestros cuerpos. Es lógico que Él no permitiese la disgregación del cuerpo de su Madre en el sepulcro. Se adelantaba a los demás mortales, como el mismo Jesús había sido primogénito de entre los muertos. Y es esa presencia de la Virgen María –cuerpo y alma– en la Gloria de Dios lo que hoy celebra todo el orbe católico. Y que nosotros debemos valorar convenientemente.

3.- María se puso en camino y fue aprisa a la montaña. De este relato evangélico de Lucas en el que se nos describe el emocionante encuentro de María con su prima Isabel, que ya tenía en su vientre al futuro precursor, se pueden hacer múltiples lecturas, todas ellas muy sugestivas y sugerentes. Yo quiero fijarme solamente en la rapidez, física y espiritual, con la que actuó María para visitar y ayudar a su prima Isabel, en los últimos meses de su embarazo. María estuvo siempre en camino hacia Dios, pero el camino de María hacia Dios pasaba siempre por el servicio a las personas. Ella se encontraba con Dios cada vez que se encontraba con una persona necesitada. Y lo más maravilloso, en este caso, es que la presencia de María suscitaba y encendía la presencia de Dios en los que la veían a ella. Ella sabía ver a Dios en las personas a las que ayudaba y las personas a las que ayudaba María descubrían igualmente la grandeza de Dios en la humildad de María. Este es también, creo yo, el sentido más profundo del Magnificat. María supo ser el canal humilde a través del cual Dios dispensó su gracia redentora a la humanidad. Dios se lució en María y a través de María. Esta debería ser siempre nuestra petición y también nuestro propósito: que seamos canales limpios a través de los cuales Dios pueda dispensar su gracia a las personas con las que nos encontramos en nuestro caminar por la vida.

4.- El canto de María. “Y su misericordia llega a sus fieles…” (Lc 1, 50). La Virgen no dijo nada a su prima Isabel de cuanto le había ocurrido desde que el arcángel San Gabriel la visitara. Ella fue a visitar a su prima Santa Isabel sólo por ayudarla en el trance de su parto. Prueba de ello es que a los tres meses se marchó. Y según los cálculos, si ella recibió el mensaje divino en sexto mes del embarazo de Isabel, en el momento de su partida el niño de Zacarías ya había nacido. Junto a ese detalle de caridad exquisita, vemos en Nuestra Señora el gozo ante la grandeza de Dios con los humildes y sencillos. Ella era una muchacha hebrea que habitaba en un pequeño pueblo de la montaña de Galilea, un pueblo escondido que jamás sale en las páginas del Antiguo Testamento, un pueblo que era la irrisión de los demás. Por eso desconfían luego de su hijo Jesús y rechazan su condición mesiánica… Pero María ha descubierto que el Señor rechaza a los soberbios y acoge a los humildes.

5.- Conclusión. 

  • Feliz Asunción, María

  • Feliz encuentro con el Padre, María

  • Feliz nuevo abrazo con el Hijo, María

  • Feliz visión del Espíritu Santo, María

  • Feliz re-encuentro con San José tu esposo, María

  • Que tengas una estancia, dichosa y eterna, junto a Dios en el cielo, María.

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