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Parejas sanas…familias felices: Comunicación efectiva (1)

Queridas parejas:

Es una inmensa alegría poder compartir con ustedes este tema tan especial. Es necesario que nos unamos todos para trabajar por el bien del matrimonio, porque son el eje central de la familia, si la pareja está bien, la familia lo estará. Por eso nuestro tema de hoy tiene un gran sentido: familia sana…familias felices.

No estoy diciendo que una familia monoparental no sea capaz de crear un hogar feliz donde los niños puedan crecer sanos y felices, por supuesto es algo que se puede conseguir con esfuerzo, tesón y una buena actitud ante la vida. Pero cuando un matrimonio no es feliz estando juntos muy difícilmente se podrá conseguir una familia unida o con unas relaciones de apego sanas, y por eso hoy quiero darte algunas ideas de cómo un matrimonio exitoso puede crear una familia feliz.

Si tanto tú como tu pareja se preocupan por tener un matrimonio saludable y cuidan su relación, entonces estarán por un buen camino. Es necesario poner en la balanza como prioridad al matrimonio, antes incluso que el resto de prioridades familiares. Si un matrimonio se quiere y se respeta, enseñará amor y respeto a sus hijos, además de tener un hogar con un ambiente saludable para todos los integrantes.

Si quieres tener un matrimonio exitoso para poder tener una familia feliz y que tus hijos crezcan en un ambiente donde el amor y el respeto sea lo más importante, teniendo a Dios como centro de la vida de tu familia, como dijo Josué: “Mi familia y yo serviremos al Señor” (Josué 24,15), entonces sigue los siguientes consejos que daré en orden práctico, ya que, teorizar cuando se habla de relaciones es muy difícil, es mejor ver el día a día de nuestra relación e iluminar esto con la presencia de Dios para nuestras vidas.

Antes de entrar en materia, quisiera hacer una advertencia, que por mi poca experiencia he visto en las parejas. Como vamos a tocar temas prácticos, de la vida diaria, seguro que algunos de ustedes estén viviendo esta realidad y en medio de la charla empiecen a mirarse, o a apretarse las manos o cualquiera otra seña que ponga en evidencia la situación. Esto no ayuda, porque ahora cada uno debe mirar su realidad y dejar pasar lo que no le ayuda. Mi relación no funciona porque yo siempre pienso que el otro debe cambiar, y por eso no cambio yo, para hacer el aporte que tengo que hacer a la relación

Una pareja sana tiene los siguientes 10 elementos:

1.- Comunicación efectiva

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Efesios 4,29-30 es un texto obligado sobre esto:

“No salga de la boca de ustedes ninguna palabra mala, sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan. Y no entristezcan al Espíritu Santo de Dios, por el cual fueron sellados para el día de la redención”.

Una de las maneras más difíciles de mantener una relación fresca en el matrimonio es cuidando nuestras palabras. A veces, cuando hablamos, demolemos, herimos, o decepcionamos a nuestro cónyuge. Otras veces, nuestra esposa o esposo es inspirado a obedecer a Dios, retado con entusiasmo a esperar en Él. ¿Estás cuidando lo que dices?

Recuerda que, al hablar con tu cónyuge creyente, no estás hablando a un hijo, a un empleado, o a alguien insignificante. Estás hablando con una persona coheredera de la gracia de Dios contigo. Cuida la forma en que te refieres a tu cónyuge, entendiendo que tus hijos están aprendiendo de ti, y que esto también implica callar. A veces lo más difícil es cerrar la boca, pero quizás es lo mejor que podemos hacer en ese momento.

En Efesios 4,30 leemos por única vez en la Biblia la frase “entristecer al Espíritu”. Eso es lo que ocurre cuando salen palabras malas de nosotros. ¿Entiendes la magnitud de esto?

Al conversar abiertamente, fomentando una buena comunicación, le permito a mi cónyuge que entre en mi corazón y se abren las puertas para compartir pensamientos, emociones, y hechos, mientras Dios revela sus propósitos en nuestras vidas.

La comunicación sana en pareja es esencial para disfrutar de un vínculo afectivo equilibrado y armónico. Si bien es cierto que ninguna pareja está exenta de tener roces y problemas, existen tácticas para evitar que la relación se deteriore y corra el riesgo de terminar por falta de diálogo y comprensión.

Una comunicación efectiva da pie a una comunicación sana; con esto, sin lugar a dudas, podrás crear el ambiente perfecto con tu persona ideal.

Veamos algunos consejos prácticos:

a.- Habla en el momento: ¡vive en el presente y no reprimas tus sentimientos! Este consejo se puede dividir en dos partes: habla para solucionar y habla para disfrutar. Ambas comparten el mismo propósito: ¡vivir el presente! (Olla de presión).

b.- Cómo construir una comunicación sana en pareja: ¡deja que tus emociones hablen, no que griten! ¡Habla siempre para construir, nunca para destruir! (Escopeta en la boca). Aprender a decir las cosas si herir. “4 El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; 5 no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido” (1 Cor 13,4-5).

c.- Escuchando lo que dice y lo que hace. ¿A quién no le gusta sentirse comprendido? Algo que, usualmente, se olvida en el concepto de “comunicación sana en pareja”, es que no se trata solo de hablar. Saber escuchar es tan importante para una comunicación efectiva como el saber expresarse.

d.- Hablando como equipo. Hay una diferencia entre la comunicación efectiva que empleas con tu jefe, con tus amigos o con tu familia, a la que usas con tu pareja. Es tan simple como cambiar expresiones negativas por positivas; es decir, evitar decir: “Siempre haces esto mal”, “Nunca cuento contigo”, “Tú tienes la culpa porque…”, etc., e intentar hablar de forma más comprensiva y amable: “Sé que puedes hacerlo mejor”, “Me gustaría un poco más de apoyo”, “Dime qué sucedió que no pudiste”.

e.- Saber cuándo y dónde comunicarnos. No todos los lugares ni todos los momentos son ideales para hablar de ciertos temas. Por ello, en la comunicación con tu pareja es importante analizar qué quieres decir y cuándo será el mejor momento para hacerlo, al igual que tener en cuenta cómo se encuentra la pareja. (Nunca delante de los hijos, mejor momento).

f.- Objetivo de la conversación. ¿Para qué queremos hablar? Es importante que el objetivo de la comunicación sea resolver y no ofender. Es preciso saber proponer un objetivo, o varias alternativas de solución, a la situación que esté ocasionando el malestar.

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