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Novena al Espíritu Santo: segundo día

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PRIMER DÍA
El ESPÍRITU DE JESÚS

Inicio:
En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.

Oración para todos los días

Ven, Espíritu Divino
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,

descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.

MEDITACIÓN
EL ESPÍRITU DE JESÚS

El Espíritu de Jesús es espíritu de luz, verdad, piedad, amor, confianza, celo pastoral, reverencia para con Dios y los intere-ses de Dios. El espíritu del mundo es de error, incredulidad, tinieblas, ceguera, desconfianza, murmuración, irreverencia, insensibilidad para con Dios y sus intereses.Resultado de imagen para ESPIRITU DE JESUS
El Espíritu de Jesús es de humildad, modestia, mortificación abnegación, constancia y firmeza. El espíritu del mundo es de orgullo, presunción, egoísmo, ligereza e inconstancia.
El Espíritu de Jesús es de misericordia, caridad, paciencia, dulzura y solidaridad con el prójimo; el espíritu del mundo es de venganza, envidia, impaciencia, ira, maledicencia y división.
Finalmente, el Espíritu de Jesús es el Espíritu de Dios, Espíritu Santo y divino, rico en dones, virtudes y bendiciones; espíritu de paz que sólo busca los intereses de Dios y de su gloria.
Por el contrario, el espíritu del mundo es el espíritu de Satanás, príncipe de este mundo: espíritu terrestre, carnal y animal, de turbación, inquietud y tempestad que sólo busca sus intereses, satisfacciones y comodidades.

Ya puedes concluir que es imposible que el espíritu y la vida del mundo puedan coexistir con el espíritu y la vida del cristiano que son los mismos de Jesucristo. Por eso, si deseas ser de verdad cristiano y pertenecer del todo a Jesucristo, vivir de su vida y dejarte animar por su espíritu y guiarte por sus leyes, debes renunciar para siempre al mundo.
No pretendo decir que te encierres dentro de cuatro paredes, si Dios a ello no te llama, sino que vivas en el mundo sin pertenecerle; que des testimonio, público, generoso y perseverante de que no llevas una vida mundana ni te dejas conducir por el espíritu y las leyes del mundo. Que te muestres santamente orgulloso de ser cristiano, de pertenecer a Jesucristo y de pre-ferir las verdades de su Evangelio a las falsedades con que el mundo alecciona a sus seguidores.
Que tengas al menos tanto valor para alejarte de los criterios e inclinaciones del mundo y para despreciar su vana palabrería y engañosas opiniones como él tiene de temeridad y de impiedad para despreciar las máximas cristianas y perseguir a quienes las siguen. Porque en ello consiste el verdadero temple y la generosidad cumplida. Lo que el mundo considera hombría y fortaleza de espíritu es cobardía y flaqueza de corazón.
En una palabra desprenderse del mundo es renunciar a él y vivir en él como sin estar en él.

Oremos: ¡Espíritu Santo, forma a Jesús en mí!