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Los objetos litúrgicos II: El copón

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El copón es un recipiente metálico destinado a reservar y distribuir la Eucaristía en las iglesias.

En siglos anteriores la Eucaristía se guardaba en unas cajitas cilíndricas de marfil o madera llamadas turres. En el siglo XI se adoptó la píxide con tapa, y desde el siglo XVI adoptó la forma que actualmente tienen los copones.

En cuanto a su forma, corresponde determinarla a los artistas, de acuerdo a las costumbres de cada región, siempre y cuando sea adecuado para el uso litúrgico al que se destina y se distinga de otros recipientes destinados al uso cotidiano, conforme a la Instrucción General del Misal Romano (n. 332).

Por lo que hace a su material, pueden ser de un metal noble o de otros materiales sólidos siempre y cuando sean aptas para el uso sagrado (IGMR n. 328 y 329). Sin embargo, parece que su interior debe de dorarse por estar en contacto con la Santísima Eucaristía.

Los copones deben bendecirse conforme a los ritos prescritos. Esta bendición la puede realizar el obispo o cualquier presbítero.

Mientras contenga la Eucaristía debe de permanecer tapado, salvo cuando se utiliza para dar la Comunión. En este caso, el copón puede ser cubierto con un velo llamado capillo o cubrecopón.

Durante la celebración de la Santa Misa, las hostias que van a consagrarse tanto para el sacerdote como para los ministros y fieles, pueden colocarse en una patena amplia (IGMR 331). Sin embargo, para celebraciones en las que participa gran número de fieles y para reservarse en el Sagrario, es mejor utilizar un copón con mayor capacidad.

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