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Lectio Divina: «Esa pobre viuda ha dado más que todos los otros» (Mc 12,43)

Por Hno Ricardo Grzona, frp
Cristian Buiani, frp

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1.- Invocación al Espíritu Santo

Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad
para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

2.- TEXTO BÍBLICO: Marcos 12, 38-44

12,38: Y él, instruyéndolos, dijo:
—Cuídense de los letrados. Les gusta pasear con largas túnicas, que los saluden por la calle, 12,39: buscan los primeros asientos en las sinagogas y los mejores puestos en los banquetes. 12,40: Con pretexto de largas oraciones, devoran los bienes de las viudas. Ellos recibirán una sentencia más severa.
12,41: Sentado frente a las alcancías del templo, observaba cómo la gente depositaba su limosna. Muchos ricos daban en abundancia.
12,42: Llegó una viuda pobre y echó unas moneditas de muy poco valor. 12,43: Jesús llamó a los discípulos y les dijo:
—Les aseguro que esa pobre viuda ha dado más que todos los otros. 12,44: Porque todos han dado de lo que les sobra; pero ésta, en su indigencia, ha dado cuanto tenía para vivir. TOMADO DE LA BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO

3.- LECTURA: ¿Qué dice el texto?

Estudio Bíblico.

Este es el trigésimo segundo domingo del tiempo ordinario, y la liturgia nos conduce por el Evangelio de San Marcos. Recordemos que este evangelista escribe principalmente para los cristianos provenientes del paganismo, que no conocían las costumbres judías.

 Los letrados, también llamados escribas, eran los estudiosos de la Ley, y a la vez se encargaban diariamente de las cuestiones públicas, como vigilar la recaudación de impuestos. El término escriba, proveniente del hebreo, significa “contar”, de allí que se traduce la función de estos como escribanos o copistas. Los letrados eran muy respetados, sobre todo, por ser conocedores e interpretadores de las escrituras, tenían autorizado ser llamados con el titulo de Rabí, es decir maestro. Los letrados eran una especia de aristocracia intelectualLas criticas de Jesús a los letrados debió causar profunda sensación entre el pueblo.

Los letrados al igual que los fariseos llevaban una vida pública de grandes incoherencias  entre aquello que decían creer y lo que verdaderamente hacían.

Dice Jesús que a estos les gustaba pasear con largas túnicas, ser saludados en la calle, y ocupar los mejores puestos tanto en el templo como en los banquetes. Exponiendo estas actitudes, Jesús señala a sus discípulos aquello que a lo que no deben parecerse. Recordemos que el pasado domingo Jesús les daba a sus discípulos un programa de vida novedoso y trasformador: las bienaventuranzas que se contraponen radicalmente con estas actitudes de los letrados. Quien quiera ser discípulo de Jesús no puede ser como un letrado; sino que debe abandonar los privilegios, honores y todo sentimiento relacionado a la ambición y al poder. Es por eso que Jesús comienza diciéndoles “cuídense de”, es decir no tomen este camino, apártense de estas actitudes.

Los letrados no solo se disfrazan de una falsa piedad religiosa, sino que realizaban actos fraudulentos e inmorales.  Jesús  dice que con el pretexto de largas oraciones se quedaban con los bienes de las viudas. Las viudas por aquel tiempo eran las más pobres del pueblo, no tenían nadie que las mantuviera, debían subsistir por cuenta propia. Y estos letrados, no tenían piedad en imponerles altos impuestos.

Pero estas injusticias terrenales que los pobres y desamparados del pueblo debían padecer, tienen un limite, así lo señala Jesús diciendo que quien actúe como los letrados será juzgado con mayor severidad.

La segunda parte del relato, está estrechamente relacionada a la primera, aquí también aparece como protagonista una viuda. En las sinagogas, por aquel tiempo existía una sala con alcancías, también llamada sala del tesoro del templo, donde el pueblo depositaba sus limosnas. Jesús se puso a observar cómo se acercaban a este lugar para depositar sus bienes materiales.

Jesús ve como muchos ricos depositaban en abundancia, y como una humilde viuda colocaba dos monedas de cobre. Jesús dice a sus discípulos, que esta viuda puso más que cualquiera de los otros. Es que en la lógica de Dios, no se mide por la cantidad, sino por la intensidad del desprendimiento. Para los ricos, resultaba fácil entregar esas sumas abundantes, siendo que eso significaba para ellos simplemente sobras. La humilde viuda, que poseía solamente lo necesario para vivir y sin esperanza de poder tener más, dada su condición de viuda pobre, da todo al Señor. Las dos monedas eran las más pequeñas que estaban en circulación en aquel tiempo. El Evangelio siempre nos muestra la mirada sensible de Jesús, que pone sus ojos en los pobres y en los humildes, es por eso que vio en la viuda, mucha fe y una entrega incondicional a la providencia de Dios.

Dar de lo superfluo es no dar lo esencial, que es la persona. Con su ofrenda la viuda se da a sí misma; pone a Dios como el valor absoluto, por encima de su propia persona y hace depender de Él su existencia.

Reconstruimos el texto:

  1. ¿Qué dice Jesús acerca de los escribas? ¿Qué les gustaba hacer a estos?

  2. ¿Qué hacen con los bienes de las viudas? ¿Cómo serán juzgados quienes actúen así?

  3. ¿Qué observaba Jesús, frente a la sala de alcancías del templo?

  4. ¿De qué forma daban los ricos? ¿Y la viuda, cuanto dono?

  5. ¿De qué condición era esta mujer?

  6. ¿Qué les dijo Jesús a sus discípulos sobre esta mujer viuda?

  7. ¿Cuánto significaba en los bolsillos de los ricos la donación realizada? ¿Y en los de la viuda?

4.- MEDITACIÓN: ¿Qué me o nos dice Dios en el texto?

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

  1. Al escuchar las palabras de Jesús, ¿sentí que hay algo en mí que me asemeja a los letrados? ¿Cuáles son esas actitudes? ¿Está contento Dios con los que les gustan aparentar ser piadosos, y que buscan los primeros lugares? ¿Qué buscan estas personas con sus largas oraciones?  Y yo, a veces sin quererlo, ¿caigo en una religiosidad fingida?

  2.  ¿Estas actitudes farisaicas, están presentes en mi comunidad? ¿Jesús dice “cuídense de los letrados”, de quien deberíamos cuidarnos hoy?

  3. ¿Quiénes pueden significar hoy estas viudas explotadas? ¿Soy sensible ante las realidades de vulnerabilidad, y opresión en las que viven muchas personas? ¿Voy al encuentro de ellos? ¿De que forma lo hago, o puedo hacer? ¿Comprendo que Jesús tiene una mirada preferencial por los pobres, y sufrientes? ¿Y yo también tengo esa mirada?

  4. ¿Qué significa para mí eso de “ha puesto todo lo que tenía para vivir? ¿Estoy dispuesto a vivir un estilo de vida sobrio, y desprendido? ¿Doy de lo que me sobra: tiempo, cosas, dinero? ¿Doy de lo que tengo para el servicio en nombre de Dios? ¿Cuándo dono mi tiempo, cosas o dinero, experimento alegría?

5.- ORACIÓN: ¿Qué le digo o decimos a Dios?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor. 

Señor, contemplando el ejemplo de la viuda pobre del Evangelio, quiero ofrecerte mi vida entera, quiero entregártela sin reservas, como lo hizo la Virgen María. Concédeme tu gracia en esta oración para que este ofrecimiento sea una realidad al darte todo mi amor y todo mi ser, con alegría y generosidad. Señor, no te puedo dar nada que no haya recibido de Ti, por lo que pongo en tus manos mi amor y mi total dependencia a tu voluntad. Con tu gracia podré vivir desprendido de las cosas y sabré darme con más generosidad y más amor a los demás.

Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor. Hoy damos gracias por su resurrección y porque nos llena de alegría.  Añadimos nuestras intenciones de oración.

– AMÉN –

6.- CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo interiorizo o interiorizamos la Palabra de Dios?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.
Repetimos varias veces esta frase del Evangelio para que vaya entrando a nuestro corazón:

«Esa pobre viuda ha dado más que todos los otros»

(Versículo 43)

Y así, vamos pidiéndole al Señor ser testigos de la resurrección para que otros crean.

7.- ACCIÓN¿A qué me o nos comprometemos con Dios?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

Si estoy solo, vuelvo a leer detenidamente las lecturas. Hoy el Señor me invita a vivir mi fe de forma sincera y radical. Analizaré las actitudes, para reconocer cuantas de ellas no pertenecen al Evangelio, y se asemejan más a los fariseos y letrados. Entonces le pediré perdón al Señor, y me comprometeré a tener una actitud en esta semana, de generosidad como la pobre viuda, dando no lo que me sobre, sino lo que tengo. Puede ser alimentos, dinero, bienes, etc., a quien lo necesita para vivir.

En el grupo, nos comprometemos a ser una comunidad coherente en el modo de vivir la Fe. Para ello conversamos en el grupo, y pensamos si estamos viviendo la fe auténticamente como Jesús nos pide. Queremos ser como la viuda pobre, que da lo que tiene. Por eso haremos una campaña en el grupo, donando artículos o ropa nueva para dar al que necesita.

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