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«Entre sotanas blancas». Mi opinión sobre el film “Los dos papas”

Entre sotanas blancas

Mi opinión sobre el film “Los dos papas”

Como ha causado mucho revuelo mediático, vi la película “Los dos papas”. Los constantes comentarios en las redes, en círculos de amigos y, sobretodo, la petición de muchos lectores, lograron seducirme, porque no soy muy aficionado a lo que crea controversia y, sobretodo,  no cuento con el tiempo en este momento para dedicarlo al séptimo arte.

Según su misma descripción, esta película “explora la relación entre el Papa Benedicto y el Papa Francisco, dos de los líderes más poderosos detrás de los muros del Vaticano, que deben abordar sus propios pasados y las demandas del mundo moderno para forjar un nuevo camino para la Iglesia Católica”. ¿Pero a qué se refieren con “nuevo camino”? ¿Se trata de otro camino?  Pues ya tenemos el CAMINO: JESÚS. El Evangelio siempre es nuevo. Lo que hay que promover es la inculturación del evangelio, que debe ser nueva en sus métodos y en su acción.

Ahora bien, ¿Por qué crea tanta empatía la película? ¿Hay razones para las controversias actuales? ¿Por qué creyentes y no creyentes son seducidos por el argumento?

Creo que su punto basilar está en el enfrentar, de manera habilidosa, las creencias de la resistencia al cambio y el modernismo poniendo el énfasis en dos figuras (Benedicto y Francisco). Estas creencias encuentran simpatía en la sociedad actual. Muchos se identifican con las ideas conservadoras, otros, por su parte, gritan modernismo.

El guion es inteligente, pues va colocando temas controversiales uno detrás del otro de una manera magistral: aborto, homosexualidad, abolición del celibato, rol de la mujer en la Iglesia. Todos ellos puesto de una manera sutil y ágil. Dos ejemplos específicos: Primero, cuando Benedicto oraba, el humo de la vela no subió hacia arriba, como era de esperarse; al final en la última escena el humo de la vela subía hacia arriba. Es una clara alusión a que Dios no escuchaba a Benedicto, pero resulta que la renuncia de Benedicto vino porque encontró respuestas en la oración, no ante el “silencio” de Dios. Segundo, las conversaciones que caracterizaban a Francisco, tenían un mensaje cortés, pero cargado de un contenido de doble sentido dejando ver que lo que Dios quiere es una fe “light”, una fe sin contenido. Al final vemos que esa es la imagen que quiere dejar la película, pues termina con la canción “Bésame mucho” para insinuar la reconciliación de las dos posturas.

Otro punto candente, es que el film toma muchos sucesos históricos dándole otro matiz, pues pone en los actores las impresiones de la prensa amarillista: presiones eclesiales para la renuncia de Benedicto, envenenamiento de papas, apoyo de Bergoglio a la dictadura en Argentina y, con una magistral estrategia, el famoso caso del P. Marcial Maciel Degollado, pues colocan al actor que representa a Benedicto en confesión con el Cardenal Bergoglio. Aunque no se escucha la confesión (qué bueno que el film respeta el sacramento), nadie se confiesa por buenas acciones. Sin decir que era culpable, nos dicen que es culpable. Lo paradójico es que fue Benedicto quien sometió el caso del P. Marcial, por lo cual, la película es sumamente injusta con esa visión. En fin, todos estos hechos son mal concebidos y abordados desde la ficción del cine poniendo en los actores las diferentes controversias y opiniones de algunos actores de la sociedad.

He escuchado muchas personas decir: “La película deja muy mal parado al Papa Benedicto, y enarbola al Papa Francisco”. Desde mi punto de vista la película deja muy mal parados a los dos. Es injusta con los dos, pues presenta a uno como intransigente e intolerante y a otro laxo y permisivo. “La película es muy injusta con respecto a la imagen que pretende dar de los dos Papas. La película es un fiel reflejo no de cómo son estos papas, sino de cómo han sido manipulados. Pienso que es una película que sería perfecta para estudiar cómo ha acontecido desde el primer momento la manipulación de dos papados”, dijo Mons. Munilla el 27 de diciembre durante la emisión del programa Sexto Continente de Radio María.

La película en si es malintencionada porque no halla punto de convergencia entre verdad y caridad entre las cuales no hay contraposición: “Todo esto tiene una finalidad que está absolutamente al servicio de la herejía de nuestros días, que es la contraposición entre la verdad y la caridad, que se presenta de una manera recurrente” (Mons. Munilla).

En su ficción creada: “Benedicto XVI representa la fidelidad al dogma, a la verdad, a la fe (…) y Jorge Mario Bergoglio es una persona que viene de haber pisado el mundo, es un enemigo acérrimo de las posiciones del Benedicto XVI, y lo que entiende es que la Iglesia debe abrirse al mundo y asumir sus postulados; no tiene que importar lo que ocurra con el aborto, anticoncepción, homosexualidad, sacerdocio de mujeres, etc., etc”. Esa contraposición entre verdad y caridad es una manipulación absoluta”, porque la “la verdad y la caridad son una sola cosa en Cristo” (Mons. Munilla).

Ya en el título viene con el engaño mediático: Los dos papas. Esto implica que hay dos iglesias o dos posturas de iglesia; y “sí que hay dos Iglesias, pero no son la conservadora o la progresista, la de derechas o la de izquierdas, sino una Iglesia que evangeliza y una Iglesia que se mundaniza. Ese es el riesgo que tenemos. O evangelizamos o nos mundanizamos” (Mons. Munilla).

Pero es una película, no es historia. Uno de los graves problemas de la sociedad es que quiere tomar la ficción como realidad y la realidad como ficción. Estamos ante una película, debe verse como tal. Su columna vertebral es el diálogo entre estos dos papas, pero estos encuentros nunca se dieron en la vida real. Ni mucho menos, Benedicto sabía que después de él, elegirían a Francisco…A todos nos tomó de sorpresa.

En conclusión, aunque la película es mal intencionada, es necesario asumirla como película, y dejar de vivir una fe controversial, una fe mediática, una fe amarillista…UNA FE DE ESCÁNDALO…

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