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Domingo XXII del Tiempo Ordinario 3 de septiembre de 2017

Hoy iniciamos esta aventura de entrarnos en la Palabra de Dios. Estamos en el mes de septiembre, mes de la Biblia, y para todo Centinela de la fe, la Biblia es su defensa, por eso nuestro escudo lleva la imagen de la Biblia.

Las lecturas de este domingo nos ofrecen una reflexión sobre las cruces que tenemos que cargar en nuestras vidas, sobre la vida de negación que debe llevar todo cristiano, para seguir el camino de Cristo, que es el camino que todo Centinela debe seguir.

En el evangelio Jesús anuncia a los discípulos que tenía que subir a Jerusalén y que los ancianos, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley le harían sufrir mucho hasta matarlo. Pero al tercer día resucitaría. Pedro, que poco antes había confesado su fe en Jesús como Hijo de Dios vivo, se niega a aceptar la posibilidad de la muerte violenta de Jesús. Pero Jesús le dice que es Satanás porque quiere tentarle al pensar como los hombres y no como Dios. Pedro ve las cosas desde el punto de vista humano. Esperaba un tipo de Mesías como rey poderoso capaz de devolver la independencia a Israel. Es un mesianismo político que contradice el sentido de lo que Jesús vino a enseñarnos. El que quiera ser discípulo de Jesús debe negarse a sí mismo y cargar con la cruz. El poder de Jesús se muestra en el sufrimiento, en el perdón del enemigo, en la misericordia con todos, incluso con los amigos que le traicionan. Es claro que la pasión es el camino para la resurrección. Jesús asume la cruz, y, contrario a todo pronóstico, esta cruz lo libera, le da la resurrección. Es un modelo contradictorio pero eficaz. Cristo no se deja tentar de la propuesta del abandono, el asume su cruz y eso mismo nos pide a nosotros.

Algo parecido pasa con Jeremías. El profeta Jeremías fue durante toda su vida de profeta un buen ejemplo de persona que supo cargar con las múltiples cruces que sus enemigos pusieron en su camino de predicación de la palabra de Dios. Muchas veces estaba a punto de abandonar, sus tendencias egoístas así se lo pedían, pero su auténtica vocación de profeta de Yahvé logró siempre imponerse a sus tendencias egoístas y cargó con su cruz hasta el momento final. Un buen ejemplo para nosotros, centinelas de este siglo XXI, cuando nos parece que la sociedad actual nos mira con cierto desprecio y, más de una vez, se burlan y se ríen de nosotros.

Es un momento bueno para reflexionar sobre este mensaje y te pregunto: ¿Cuáles son las cruces que quiero dejar en el camino? ¿He sentido la tentación abandonar el camino que Dios me ha trazado? ¿Creo que mi cruz es muy pesada? Si estas preguntas han pasado, por lo menos una vez, por tu mente, quiero decirte que eres bienvenido a este grupo de Centinelas, pero no es virtud de Centinela abandonar, es virtud de un centinela continuar. Así que, ¿si tu matrimonio tiene problemas? ¿si tus hijos no son lo que esperabas? ¿si sientes que tus padres no te muestran amor? ¿si la situación económica está difícil? ¿si ha muerto un ser querido? Continúa…ánimo Centinela, Cristo ha vencido el mundo y nosotros con Él “seremos más que vencedores” (Rom 8,37).

Recuerda es virtud de Centinela continuar… y tú ¿Por qué continúas?