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Domingo 34º del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Apreciados centinelas:

Durante todo el año, la Iglesia Católica nos ofrece la posibilidad de recorrer, a través de las lecturas de la Palabra de Dios, toda la historia de la Salvación. Inicia con el tiempo de Adviento, es decir, el anuncio de la grande noticia que la humanidad había esperado siempre, Dios se ha hecho uno de nosotros, misterio de amor celebrado en la Navidad. Luego viene el tiempo de Cuaresma que nos prepara a la Pascua. 50 días después, con la celebración del Pentecostés, continúa el camino anual de fe de la Iglesia que tendrá como punto culminante la solemnidad de Jesucristo Rey del universo que hoy celebramos.

Resultado de imagen para cristo reyLas lecturas de los domingos anteriores nos han invitado a ser verdaderos centinelas de la fe, creyentes que velan en la espera del encuentro con el Señor viviendo momento por momento el Evangelio. Hoy, las lecturas describen al rey de reyes, el cual ama y cuida a sus fieles como el pastor a sus ovejas, las busca, las apacienta, las sana, las alimenta (cf. Ez 34,11-12.15-17; Sal 22,1-2a.2b-3.5.6). El reinado de Cristo es un reinado de bondad, de amor, de vida, de resurrección, como claramente nos lo recuerda el apóstol Pablo (cf. 1Cor 15,20-26.28).

El evangelio según san Mateo (25,31-46) nos recuerda a Jesucristo como el rey que juzgará a todos (cf. Mt 25,32) con amor y por amor. El requisito es obviamente cuánto hayan amado. El juicio del Rey (Jesucristo) será sobre el amor especialmente hacia los más débiles, precisamente Jesús afirma que ellos son Él. En el Evangelio, el Rey se presenta como uno que tuvo hambre, sed, fue forastero, estuvo desnudo, enfermo, en la cárcel, en fin, sufriente. El Rey manifiesta si tuvo o no ayuda, ante lo cual justos e injustos preguntarán lo mismo: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”. La respuesta del rey será siempre la misma: “Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis” (Mt 25,40). El evangelio abre un doble panorama: de una parte, los pobres, los forasteros, los enfermos, los presos, los últimos, los excluidos son el rostro visible del rey; servirles es servirle al Señor. Por otra parte, obrar con amor por ellos, con bondad por ellos es asumir la actitud del mismo rey y, por lo tanto, actuar verdaderamente en su nombre; en otras palabras “ser Jesús”. Es cuanto el apóstol Pablo pide a cada cristiano “Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús” (Flp 2,5). Jesucristo, Rey del universo, continúa ejerciendo su reinado de amor a través de cada cristiano; cada acto de amor, cada obra buena es una obra realizada por Cristo que guía el corazón del creyente y para Cristo presente en la persona ayudada.

Resultado de imagen para cristo reyEl Juicio que realiza el Señor Jesús, Rey del universo, comienza ya en esta vida, comienza a realizarse en cada momento de nuestra vida. Si nos cerramos al amor del Señor Jesús, si nos cerramos a obrar por amor a los hermanos, nos estamos condenando a nosotros mismos. La salvación consiste en abrirnos al Señor, es Él quien nos salva. Abrirnos a su amor exige reconocer nuestras fallas, arrepentirnos de no advertir su presencia en los demás. En otras palabras, somos nosotros mismos quienes nos excluimos de la comunión con Dios y con nuestros hermanos cuando no amamos de verdad como el Señor nos ha enseñado (cf. Jn 13,34). En esta solemnidad de Cristo Rey, asumamos como compromiso de nuestra vida, el llevar su reinado de amor en todo el mundo, especialmente allí donde haya más sufrimientos, más necesidades, allí en donde el rostro de Cristo brilla con más esplendor: en el pobre, en el humilde, en el sencillo.

P. Wilson Moreno