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Consejos para vivir el tiempo de ADVIENTO

Por Lic. Ángel Hernández

Queridos Centinelas, aprovechando que finalizamos el año litúrgico con la solemnidad de Cristo Rey del Universo el pasado fin de semana y que iniciamos uno nuevo con el tiempo de ADVIENTO, tiempo de espera y de preparación para la navidad, es propicio compartir con ustedes algunas orientaciones practicas para vivir este hermoso tiempo que nos ofrece la iglesia para renovar nuestro encuentro con Jesús que pide un lugar para nacer en la aridez de nuestro corazón.

La liturgia de la Iglesia da el nombre de Adviento a las cuatro semanas que preceden a la Navidad, como una oportunidad para prepararnos en la esperanza y en el arrepentimiento para la llegada del Señor.

Para vivir este tiempo a plenitud y llegar a la Navidad con un corazón lleno de amor al Niño Dios,  les invito a seguir algunos de estos consejos que les propongo:

  • Lo primero y mas importante es tener presente que  no hay navidad sin Jesús, el es el festejado y debe ser el centro de todas las acciones que realicemos. Por lo que el adviento debe servir para preparar nuestro corazón y nuestra vida para la llegada del Enmanuel.
  • Vivirlo en familia:   Preparar una corona de adviento familiar y cada domingo reunirse para encender el cirio correspondiente, Preguntarse no sólo qué pasa sino qué tiene que pasar, y qué tenemos que hacer aquí y ahora para que se cumpla la voluntad de Dios.
  •  Orar: en medio del bullicio de la época sacar espacio para el silencio y la meditación, para escuchar a Juan el bautista que nos dice   «Una voz grita en el desierto: preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios.»
  • Otra opción es seguir durante estas cuatro semanas el calendario de Adviento que nos proponen algunas acciones concretas para vivir a profundidad este tiempo de espera.
  • Solidarizarnos. El tiempo de Adviento es muy apropiado también para acentuar la vivencia de la caridad y solidaridad con los más necesitados.

Durante las cuatro semanas de Adviento, la liturgia suprime una serie de elementos festivos. De esta forma, en la misa ya no se canta el Gloria, se reduce la música con instrumentos, los adornos festivos y las vestiduras del sacerdote son de color morado, que significa penitencia.

Según explica la agencia ACI, estos signos «son una manera de hacer tangible que mientras dura la peregrinación, nos falta algo para que nuestro gozo sea completo. Y es que quien espera es porque le falta algo. Cuando el Señor se haga presente en medio de su pueblo, habrá llegado la Iglesia a su fiesta completa, significada por solemnidad de la fiesta de la Navidad».