Home | Centinela de la liturgia | ¿Cómo debe ser el canto en el tiempo de Pascua?

¿Cómo debe ser el canto en el tiempo de Pascua?

Si la Cuaresma era un tiempo de austeridad y silencio musical, la pascua es el tiempo de realce musical, de abundancia y florecimiento del canto. Es un tiempo de alegría y de gozo para entonar cantos de fiesta en honor de Cristo resucitado. En Pascua tenemos que conseguir que la liturgia, en su conjunto, suene y resuene como una gran obra sinfónica: la sinfonía de la nueva creación en Cristo, afinados y vibrantes todos sus instrumentos. Una de las actividades principales de la comunidad cristiana durante el tiempo pascual es el canto al Señor resucitado, vivo y glorioso. «Sólo el hombre nuevo puede cantar el cántico nuevo» (san Agustín). La pascua es la fiesta de las fiestas y «Cristo resucitado – nos dice san Atanasio – viene a animar una gran fiesta en lo más íntimo del hombre» La Iglesia celebra este acontecimiento con 50 días de fiesta, de canto, de esperanza. Es el tiempo del “aleluya”, del grito que invita una y otra vez a alabar y dar gracias al Señor, “porque es eterna su misericordia”. Después del silencio cuaresmal, oímos resonar, con el corazón lleno de alegría, el aleluya en la noche pascual. «El sacerdote, terminada la epístola, entona por tres veces el aleluya, elevando gradualmente la voz y repitiéndolo la asamblea» (Cf CE 352) Una vez entonado en la noche pascual, ya no se volverá a omitir durante todo el tiempo pascual. Su canto será uno de los distintivos de las celebraciones pascuales. El Papa Benedicto XVI lo explicaba con estas palabras: “El tercer gran símbolo de la Vigilia Pascual es de naturaleza singular, y concierne al hombre mismo. Es el cantar el canto nuevo, el aleluya. Cuando un hombre experimenta una gran alegría, no puede guardársela para sí mismo. Tiene que expresarla, transmitirla. Pero, ¿qué sucede cuando el hombre se ve alcanzado por la luz de la resurrección y, de este modo, entra en contacto con la Vida misma, con la Verdad y con el Amor? Simplemente, que no basta hablar de ello. Hablar no es suficiente. Tiene que cantar”  (Vigilia Pascual, 11 de abril de 2009).

Presento una colección del canto del aleluya para que se pueda ensayar con los coros parroquiales. Créditos del video a Jonathan del

ministerio Jesús Eucaristía: