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Comentario a las lecturas del IV Domingo de Cuaresma Ciclo C

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PRIMERA LECTURA: Josué  4, 19; 5, 9ª. 10-12 • SALMO RESPONSORIAL: Salmo 34(33),2-3.4-5.6-7 • SEGUNDA LECTURA: 2 Corintios 5,17-21 • EVANGELIO: Lucas 15, 1-3.11-32.

El cuarto domingo del camino cuaresmal, también conocido como el domingo de Laetare o de la alegría, es un anuncio y una exhortación al júbilo, porque por una parte, ya estamos finalizando la Cuaresma y, por otra parte, ya se acerca la Pascua; justamente lo que da sentido a este itinerario cuaresmal es la misma Pascua. Hoy la Palabra de Dios nos invita a través de este recorrido, a fijarnos en la bondad misericordiosa de Dios, porque este tiempo no es solo un camino penitencial, sino, también, una oportunidad para experimentar la bondad de Dios, que se manifiesta a través de sus obras y por medio de su infinita misericordia.

En la primera lectura nos encontramos  con una serie de recuerdos memorables del pueblo de Israel, en los que se hace alusión a los sufrimientos de la esclavitud de la cual fueron liberados y a la falta de alimentos, ante dicha situación en la que Dios interviene bondadosamente con el maná. Todo esto no se puede reducir a un acontecimiento del pasado, sino una motivación para mirar que Dios en la dificultad no abandona, ni se olvida de su pueblo, por ello, hoy más que nunca estamos invitados a repetir con el salmista: “gustad y ved que bueno es el Señor (…), si el afligido invoca al Señor, Él lo escucha y lo salva de sus angustias”.

En la segunda lectura el Apóstol Pablo nos propone dos aspectos comunes de la realidad humana, el pecado y perdón, pero sobretodo subraya el perdón de Dios que uno está llamado a experimentar a través de Nuestro Señor Jesucristo.

La Misericordia es la manifestación del amor de Dios ante nuestras miserias.

En el evangelio se nos presenta esta parábola, que comúnmente conocemos como el hijo pródigo, pero lo que realmente quiere destacar aquí el evangelista Lucas es la misericordia del Padre. La palabra misericordia está compuesta por dos vocablos latinos que se enuncian con miser-miseris y cor-cordis. Ambos tienen un significado alejado uno del otro, porque miser significa miseria, necesidad o pecado, sin embargo, cor significa corazón, entonces las preguntas que surgen ante estos vocablos son: ¿En qué consiste la misericordia al final? O ¿Cómo conjugar miseria con corazón? El corazón referido a Dios no es otra cosa sino la personificación del amor de Dios, por ello cuando nos referimos al amor de Jesús lo hacemos invocándolo con el nombre Sacratísimo Corazón de Jesús. La miseria representa nuestras debilidades, entonces, la Misericordia es la manifestación del amor de Dios ante nuestras miserias. Por lo tanto, la presente expresión de amor de Dios ante nuestros males es una llamada a dar respuesta a Dios, y esto lo realizamos justamente siendo a la vez nosotros misericordiosos ante las miserias de nuestros hermanos, ante las necesidades del mundo presente, por ello en este itinerario cuaresmal estamos llamados a realizar las prácticas cuaresmales (ayuno, oración y limosna) concretizándolas con las prácticas de las obras de misericordias espirituales y corporales.

Hoy en la parábola que nos presenta el evangelio, notamos hasta qué punto nos puede llevar la miseria del pecado, sabemos que para la concepción judía el cerdo es el animal que representa la impureza por excelencia, el hecho mismo de tener que cuidar los cerdos ya conlleva a la impureza, sin embargo, este hijo tenía el deseo de alimentarse de los comían los cerdos, con esto el evangelista nos hace ver dos aspectos del pecado, cómo tan bajo nos puede llevar el pecado y al mismo tiempo por más de que sea tan grave nuestras miserias, Dios siempre nos abre los brazos de su misericordia así como el padre misericordioso que hace revivir al hijo que estaba muerto. Todo esto nos tiene que llevar a no perder de vista la grandeza de la misericordia de Dios ante nuestras miserias y a la vez fijarnos siempre con un corazón grato a las manifestaciones de su bondad, las cuales nos tienen que mover a ser misericordiosos como el Padre es Misericordioso con nosotros.

¡Que así sea!

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