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Buscando en la Biblia: El Bautismo (II)


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3.- UNIDAD DE LA IGLESIA EN AMBOS TESTAMENTOS

Veamos algunas consideraciones que establecen la UNIDAD DE LA IGLESIA EN AMBOS TESTAMENTOS:

“Acontecerá en los últimos días que el monte de la casa de Yahvé será establecido como cabeza de los montes, y será elevado más que las colinas; y correrán a él los pueblos.”(MIQUEAS 4,1). 

“Si la primicia es santa, también lo es toda la masa; y si la raíz es santa, también lo son las ramas. Y si algunas de las ramas fueron desgajadas y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado entre ellas y has sido hecho copartícipe de la raíz, es decir, de la abundante savia del olivo, no te jactes contra las demás ramas. Pero aunque te jactes en contra de ellas, no eres tú quien sustentas a la raíz, sino la raíz a ti. Entonces dirás: “Las ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado.” Está bien; por su incredulidad fueron desgajadas. Pero tú por tu fe estás firme. No te ensoberbezcas, sino teme; porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. Considera, pues, la bondad y la severidad de Dios: la severidad ciertamente para con los que cayeron; pero la bondad para contigo, si permaneces en su bondad. De otra manera, tú también serás cortado. Y ellos también, si no permanecen en incredulidad, serán injertados; porque Dios es poderoso para injertarlos de nuevo. Pues si tú fuiste cortado del olivo silvestre y contra la naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¡cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo! Hermanos, para que no seáis sabios en vuestro propio parecer, no quiero que ignoréis este misterio: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles.” (ROM 11,16-25) 

“Digo, pues, que Cristo fue hecho ministro de la circuncisión a favor de la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los patriarcas, y para que las naciones glorifiquen a Dios por la misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, y cantaré a tu nombre. Y otra vez dice: Alegraos, naciones, con su pueblo. Y otra vez: Alabad al Señor, todas las naciones; y ensalzadle, pueblos todos. Y otra vez dice Isaías: Vendrá la raíz de Isaí, y el que se levantará para gobernar a las naciones; y las naciones esperarán en él.” (ROM 15,8-12) 

“Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en la carne, erais llamados incircuncisión por los de la llamada circuncisión que es hecha con mano en la carne. Y acordaos de que en aquel tiempo estabais sin Cristo, apartados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, estando sin esperanza y sin Dios en el mundo.  Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos habéis sido acercados por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, quien de ambos nos hizo uno. El derribó en su carne la barrera de división, es decir, la hostilidad; y abolió la ley de los mandamientos formulados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos hombres un solo hombre nuevo, haciendo así la paz. También reconcilió con Dios a ambos en un solo cuerpo, por medio de la cruz, dando muerte en ella a la enemistad. Y vino y anunció las buenas nuevas: paz para vosotros que estabais lejos y paz para los que estaban cerca, ya que por medio de él, ambos tenemos acceso al Padre en un solo Espíritu. Por lo tanto, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Habéis sido edificados sobre el fundamento de los apóstoles y de los profetas, siendo Jesucristo mismo la piedra angular. 

En él todo el edificio, bien ensamblado, va creciendo hasta ser un templo santo en el Señor. En él también vosotros sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.” (EFESIOS 2,11-22) 

“A saber: que en Cristo Jesús los gentiles son coherederos, incorporados en el mismo cuerpo y copartícipes de la promesa por medio del evangelio.” (EFESIOS 3,6)

“Y ya que sois de Cristo, ciertamente sois descendencia de Abraham, herederos conforme a la promesa.” (GÁLATAS 3,29). 

Por lo tanto, el pueblo de los patriarcas y de los profetas, y la Iglesia somos la misma fe.

Además, Cristo le dió plenitud a esa fe.

La identidad de la Iglesia en ambas dispensaciones es la razón principal de la inclusión en ella de los niños:

1º) El objeto de adoración y culto en ambos testamentos es el mismo: el Dios verdadero.

2º) Los que rinden este culto verdadero deben pertenecer a una misma Iglesia.

3º) El camino de la salvación es el mismo en ambos testamentos: fe en Cristo.

“Por esto contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sión la Piedra del ángulo, escogida y preciosa. Y el que cree en él jamás será avergonzado.” (1ª PEDRO 2,6) 

“Y la Escritura, habiendo previsto que por la fe Dios había de justificar a los gentiles, anunció de antemano el evangelio a Abraham, diciendo: “En ti serán benditas todas las naciones.” (GÁLATAS 3,8)  

4º) Las ceremonias y ritos del A.T. Simbolizaban a Cristo: los sacrificios de los corderos.

“Abraham, vuestro padre, se regocijó de ver mi día. El lo vio y se gozó.” (JUAN 8,56) 

“Todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo.” (1ª CORINTIOS 10,4) 

5º) Los creyentes del A.T. Eran tan cristianos como nosotros, aunque no se les llamaba así.

6º) En ambas dispensaciones se depende por completo del Espíritu Santo.

“Entonces me explicó diciendo: –Esta es la palabra de Yhwh para Zorobabel: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehovah de los Ejércitos.” (ZACARÍAS 4,6). 

La Iglesia en su constitución original incluía a la simiente de los justos (hijos), la cual goza todavía de este privilegio a no ser que se demuestre que está excluida.

¿Con qué autoridad se les excluye ahora? Si en el A.T. fueron contados dentro, ¿dijo algo el Señor o sus apóstoles para ahora dejarlos fuera?

Los protestantes piden de nosotros que les digamos donde dice en las Escrituras “Así dice el Señor” para que podamos admitir a los hijos de los creyentes en la Iglesia. Nosotros demandamos de ellos un testimonio igualmente explícito para su exclusión.

Un nuevo mandamiento para incluir a los niños no era necesario, porque así se les venía incluyendo por orden divina desde Abrahán.

¿Dónde está la modificación de este mandato en el Nuevo Testamento? o ¿Dónde la anulación de esta práctica?

Ustedes dicen que no hay un caso explícito de bautismo de un niño en el Nuevo Testamento. Pero el silencio, aun admitiéndole, no lo excluye. Tampoco vemos un caso explícito de una persona leyendo el libro de Rut. Pero para admitir ese libro en el Canon no se necesita un mandamiento en el Nuevo Testamento, sino que tal mandato se necesita para rechazarlo.

El mandato que instituye la membresía de los niños en la Iglesia (400 años antes de Moisés) no ha sido abolido. La circuncisión es independiente de la ley ceremonial levítica por tanto cuando esta ley es abolida en el Nuevo Testamento. Su abolición no afecta a la circuncisión:

“Yo establezco mi pacto como pacto perpetuo entre yo y tú, y tu descendencia después de ti por sus generaciones, para ser tu Dios y el de tu descendencia después de ti. Este será mi pacto entre yo y vosotros que guardaréis tú y tus descendientes después de ti: Todo varón de entre vosotros será circuncidado.” (GÉNESIS 17,7,10). 

 “Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios en Cristo no puede ser anulado por la Ley, la cual vino cuatrocientos treinta años después; eso habría invalidado la promesa,.” (GÁLATAS 3,17). 

Si Cristo o sus apóstoles habían de introducir un cambio tan importante como excluir a la mitad de la membresía (niños) de la Iglesia, lo menos es esperar en el Nuevo Testamento una mención especifica de tal cambio.

¿Fue tal cambio producido? No, porque:

a) No hubiera pasado inadvertido a amigos y enemigos.—Habría en la Biblia mención de ello.

b) Los judíos puntillosos en sus leyes tenían en alta estima su relación con  Abrahán (el Pacto). Hubieran notado el cambio, también los apóstoles que eran judíos. Los cristianos procedentes del judaísmo hubieran pedido explicación del porqué al hacerse cristianos, sus hijos perderían los privilegios que tenían en la Iglesia judía.

c) ¿Debían ahora los niños, perder su relación peculiar con Dios y su Iglesia, y ser colocados en igualdad de condición con los paganos y sus hijos?

d) Entonces, si todo tenía que continuar igual con respecto a los niños no es necesario que el Nuevo Testamento. De su mandato para admitirles, sino que simplemente haga alusiones circunstanciales del uso o costumbre en los días apostólicos de admitir a los niños que es lo que precisamente hallamos en el Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento confirma que los hijos de creyentes son miembros de la Iglesia.

“Porque la promesa es para vosotros, para vuestros hijos y para todos los que están lejos, para todos cuantos el Señor nuestro Dios llame.” (HECHOS 2,39) 

Es extraño que Pedro menciona al principio de su ministerio de relación pactal que tienen los niños con Dios y su Iglesia, si tal relación no fuera a continuar en la dispensación cristiana. Esta era la ocasión propicia para manifestar el cambio del status de los niños en la Iglesia, si es que tal cambio habría de tener lugar. 

 “Porque el esposo no creyente es santificado en la esposa, y la esposa no creyente en el creyente. De otra manera vuestros hijos serían impuros, pero ahora son santos” (1ª COR 7,14). 

¿En qué sentido, aparte de relación pactal, pueden ser santos los hijos de los creyentes? Este pasaje soluciona una dificultad práctica que surgió en la Iglesia primitiva cuando uno solo de los padres era cristiano.

En tal caso, los hijos debían ser considerados también santos. Tal dificultad no debió darse si, de todas maneras (aunque los dos padres fuesen creyentes), los hijos habrían de ser excluidos.

Las prefiguraciones del Bautismo en el AT incluían a los niños:

 “No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar; y todos fueron bautizados en Moisés, por la nube y el mar;” (1 Corintios 10,1-2).

 “Pero contigo estableceré mi alianza: Entrarás en el arca tú y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo” (Génesis 6,18).

  …mientras se fabricaba el arca, en la cual, pocas personas, es decir ocho, fueron salvadas por agua. El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva, no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios por la resurrección de Jesucristo (1 Ped 3, 20-21)

 Toda la familia de Noé, entré en el arca, esas aguas del diluvio son prefiguración del bautismo. El arca prefigura de la Iglesia, si en el arca había niños porqué no los debe haber ahora. Si esas aguas salvaron a los hijos de Noé, ¿por qué entonces el bautismo no se puede aplicar a los niños?

 Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Yhwh que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas. Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda (Éxodo 14:21-22)

El pueblo de Israel, con sus hijos cruzan el mar, esto es figura del Bautismo. Y en esta figura están incluidos los bebés, por tanto, el Bautismo que es muy superior a la figura (realidad), también debe incluir infantes.

 He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel. (Éxodo 17,6).

Las aguas que salieron de la peña de Horeb son figura del bautismo, de esas aguas bebió todo el pueblo, así todo el nuevo pueblo de Dios será  bautizado,  esto incluye a los niños, como en Horeb fueron incluidos.

Y aconteció cuando partió el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán, con los sacerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto, cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua (porque el Jordán suele desbordarse por todas sus orillas todo el tiempo de la siega), las aguas que venían de arriba se detuvieron como en un montón bien lejos de la ciudad de Adam, que está al lado de Saretán, y las que descendían al mar del Arabá, al Mar Salado, se acabaron, y fueron divididas; y el pueblo pasó en dirección de Jericó. Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo Israel pasó en seco. (Josée 3,14-17)

El paso del Jordán, incluía  a todo el Pueblo que atravesó el río sin mojarse, separándose nuevamente las aguas. Esto también es una figura del bautismo, pues así como tras pasar el Jordán el pueblo de Dios llega a la Tierra prometida, nosotros al ser bautizados pasamos a ser parte de la nueva tierra prometida, el Reino de Dios, la Iglesia ( 1Cor 12,13, Hechos 2,41).

Por tanto, en todas las prefiguraciones del AT encontramos que el pueblo de Dios, la Iglesia patriarcal, incluía a los infantes, no existe versículo alguno en el NT que diga estos ahora son excluidos. La continuidad de la Iglesia de la Iglesia Patriarcal en la Iglesia apostólica, nos lleva a ver a los hijos de los cristianos, incluidos también en el nuevo Pueblo de Dios.

4.-BAUTISMO DE FAMILIAS ENTERAS

Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos (Hechos 16,15).

En aquella hora de la noche el carcelero los llevó y les lavó las heridas;  inmediatamente él y toda su familia fueron bautizados (Hechos 16,33). 

 Crispo, el jefe de la sinagoga, y toda su familia creyeron en el Señor; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados (Hechos 18: 8).

 También bauticé a la familia de Estéfanas; de los demás, no sé si he bautizado a algún otro (1Cor 1,16).

 La palabra griega para la casa o la casa en cuatro pasajes que nos hablan del  bautismo (Hechos 16; 15,33; 18,8; y 1 Corintios 1,16) es oikos . El diccionario Thayer Léxico Griego-Inglés define en su uso en Hechos 18,8-1 Corintios 1,16, y Hechos 16,31 (en el contexto inmediato de 16,33), como los internos de una casa, todas las personas que forman una familia, un hogar (p 441; Strong palabra # 3624). Por tanto podemos ver que oikos también incluye niños, no lo dice de una manera directa pero indirectamente se puede entender, pues son todas las personas que forman un hogar y familia, y eso incluye niños si existieran. Es muy difícil argumentar que en ninguno de esos 4 casos las familias no tenían hijos bebés, es lo más lógico admitir que podían existir niños.

Muchos pasajes bíblicos  conectan hogar y los hijos :

Porque yo lo he escogido para que mande a sus hijos ya su casa después de él que guarden el camino del Señor, haciendo lo que es correcto y justo. . . (Génesis 18,19)

 Fue así durante los veinte años que estuve en su casa. Trabajé para ti catorce años por tus dos hijas. . . (Génesis 31,41). 

Esaú tomó sus mujeres, hijos e hijos y todos los miembros de su casa. . . .(Gn 36,6) 

 José también proporcionó a su padre ya sus hermanos, y la casa toda su padre con los alimentos, de acuerdo con el número de sus hijos (Gn 47,12). 

Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna (Mt 19,29).

 Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen sus hijos y sus casas (1 Timoteo 3,12).

 Esta conexión entre hogar-hijos, respalda la interpretación católica de que en esas familias, anteriormente citadas, habían hijos. Por tanto, en el bautismo de esas familias, es muy probable incluyera bautismo de infantes.