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Adviento: Tiempo de Esperanza

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Adviento es el tiempo de esperanza

La Iglesia, para comenzar el año litúrgico, celebra la llegada de Cristo con una gran fiesta a la cual llamamos Navidad. Esta fiesta es tan importante para los cristianos que la Iglesia, antes de celebrarla, prepara a sus hijos durante el período conocido como Adviento. Ya desde tiempos remotos la Iglesia acostumbra tener esta preparación. El color morado que usan los sacerdotes en sus celebraciones nos recuerda la actitud de penitencia y sacrificio que todos los cristianos debemos tener para prepararnos a tan importante fecha.

Etimológicamente el término Adviento proviene del latín ‘adventus Redemptoris’ que significa ‘venida del Redentor’. Es el primer período del año litúrgico cristiano que consiste en un tiempo de preparación espiritual para la celebración de la Navidad; el nacimiento de Cristo. Navidad y Adviento no son fiestas independientes la una de la otra, ya que el Adviento es la celebración para preparar la Navidad, así como la Cuaresma es la preparación para la Pascua.

El tiempo de Adviento corresponde a las cuatro semanas que preceden a la celebración de Navidad. Es una oportunidad que se nos entrega para prepararnos en la esperanza y en el arrepentimiento para la llegada del señor.

El tiempo de Adviento es un periodo privilegiado para los cristianos, ya que nos invita a:

1.- Recordar el pasado, celebrando y contemplando el nacimiento de Jesús en Belén: por eso es una gran idea que en familia se prepare la casa con adornos navideños, se ponga el árbol de pascua y el pesebre, para que nos recuerden el periodo en que nos encontramos. Y cuando queden nueve días para el nacimiento del Señor, rezar la Novena al Niño Dios.

2.- También se nos invita a vivir el presente de nuestra vida diaria, considerando la presencia de Jesucristo en nosotros y por nosotros: ayuda mucho a esto el fijarse unas metas diarias, como podría ser la de saludar física o mentalmente los sagrarios de las Iglesias que nos topamos en nuestro camino, poner especial cuidado en bendecir las comidas y/o cuidar de decirle gracias a Dios muchas veces al día, o como señalaba San Alberto Hurtado: “Contento Señor, contento”.

3.- Finalmente, se nos invita a preparar el futuro para la segunda venida de Jesucristo. Es un tiempo en el que podemos revisar cómo ha sido nuestra vida espiritual, nuestra vida en relación con Dios y convertirnos de nuevo. Es, por tanto, un muy buen tiempo para hacer penitencia, primero haciendo examen de conciencia y preparando una buena confesión, y después ofreciéndole a Dios pequeños sacrificios de servicio a los demás, que nos permitan crecer en el amor y así purificarnos.

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