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1er. Domingo del Tiempo de Adviento

“Mirad, vigilad, Velad”.

Queridos centinelas:

  1. Tiempo de Adviento: Este domingo comienza el Adviento litúrgico, que durará hasta el día de Navidad. El Adviento litúrgico es el tiempo que la Iglesia quiere que los cristianos lo dediquemos a prepararnos para conmemorar dignamente el aniversario de la venida de nuestro Señor Jesucristo al mundo, acontecimiento que, como sabemos, ocurrió hace ya dos mil diecisiete años. El Adviento litúrgico se refiere, naturalmente, a la preparación litúrgica. El color morado que usamos en las celebraciones de Adviento significa preparación y penitencia, porque queremos llegar a la Navidad con el alma limpia. También es propia de este tiempo la que llamamos “corona de Adviento”, que son las cuatro pequeñas velas de esta corona, que significan la luz de Cristo que debe alumbrar nuestro camino hasta el día de Navidad. Tres de estas velas son de color morado, penitencia, y una de color rosado, alegría propia del tercer domingo, domingo Gaudete, por la alegría que nos proporciona la cercanía de la Navidad. Frente a este Adviento litúrgico está el Adviento espiritual que a nosotros nos dura toda la vida, porque toda la vida es tiempo de preparación para encontrarnos definitivamente con Cristo, cuando Dios nos llame a su lado.Resultado de imagen para velad
  2. Tiempo de espera: Esperar supone una vigilancia constante y responsable. Hay personas que esperan acontecimientos no del todo definidos en su vida. Esperan cosas de manera global a través de un golpe de suerte: ganarse la lotería… o esperan situaciones después de un esfuerzo considerable: seguro que voy a encontrar un buen trabajo… La espera del cristiano es distinta. Nuestro esperar se mueve en el presente y en el futuro. Tenemos que esperar no desde nuestras expectativas sino desde el ritmo de Dios. Nuestra espera es gratuita, segura. Nuestra espera pasa por la confianza en Dios más que en nosotros mismos y en las cosas que nos rodean… En la vida de fe se pierden muchas valiosas energías, cuando somos nosotros, quienes, prescindiendo de Dios, queremos marcar el ritmo y la marcha de nuestra espera… La espera en Jesús es totalmente distinta: supone aceptar lo que ya sabemos, aceptar el encuentro amoroso con el amor. La espera del cristiano es sabiendo a quién esperamos… El Señor no nos dice cuándo será su venida definitiva.
  3. En el adviento se nos invita a tres compromisos concretos que la Palabra de hoy nos recuerda:
  • Mirad
  • Vigilad
  • VeladResultado de imagen para vigilad

 

Son tres palabras y una misma actitud. Mirar es ver con detenimiento y profundidad. Mirar es fijar los ojos con interés y con alguna esperanza. Mirar es dejarse sorprender. Miremos de verdad a las personas, a las cosas, a los acontecimientos, a la vida. La vigilancia es fruto de la fe, de la esperanza y del amor. Vigilamos cuando esperamos, vigilamos cuando creemos, vigilamos cuando confiamos, vigilamos cuando amamos. No dejemos de velar. Velad, porque Dios es sorprendente. El viene siempre, pero no sabemos cuándo, cómo y por dónde. Velad para no dormir, dejando pasar la ocasión del encuentro. Velad para reconocer y acoger a Dios, siempre que quiera presentarse. Velad, pero cumpliendo cada uno su tarea. Velad, porque la vigilancia es hija de la esperanza. Velad, porque vivimos en un adviento continuado.

Querido amigo centinela, haz del tiempo de adviento una preparación para el encuentro con Jesús en la Navidad.